A veces cuando no queda nada más interesante en que pensar, pensamos en el tiempo. Y hoy caí en la cuenta de que nos obsesiona el tema del tiempo. Creo que es una cuestión universal y presente en cualquier momento histórico que se nos ocurra. El hombre siempre se hizo preguntas acerca del tiempo, siempre trató de definirlo, de medirlo, de resolver su gran misterio…
¿Pero hasta qué punto nos enriquece analizar este tema en profundidad? ¿En qué momento el tema temporal pasa de ser una cuestión filosófica interesante a convertirse en pura obsesión y angustia? (pienso que hay muchos temas filosóficos sobreanalizados y que generan angustia innecesaria).
Porque cuando pensamos en el tiempo, surge una catarata de ideas conectadas, como los eslabones de una cadena. Solemos empezar por lo inmediato: “no tengo tiempo de (tal cosa)”. Y a veces nos quedamos ahí, en ese “no tengo tiempo de” y seguimos caminando, tal vez más rápido que antes de darnos cuenta de que, justamente, no tenemos tiempo de caminar lento. A veces nos quedamos ahí, la mente pasa a otro tema. Pero a veces no. Algunas personas (como yo) cuando pensamos en algo solemos ponernos a filosofar sobre eso, damos vueltas y vueltas, y generalmente caemos en el mismo lugar en el que empezamos, con lo cual nos sentimos totalmente inútiles (pero eso no viene al caso). A lo que iba es a que nos ponemos en sabios, en verdaderos filósofos, y tratamos muy baratamente de “llegar a la causa primera”. Y bueno, el tiempo…”no tengo tiempo de (tal cosa)”…y ahí viene la pregunta (tal vez luego de pasar por una serie de pequeños eslabones insignificantes en nuestra cadena de ideas, como por ejemplo “ojalá el día tuviera 25 horas”) ¿por qué me tengo que apurar para llegar a todos lados? ¿por qué me presiona el tiempo? ¿a quién alguna vez se le ocurrió medir el tiempo y por qué, y por qué lo midió de esta manera? ¿Y por qué es tan importante? ¿Y por qué me angustio? ¿Y por qué me hago tantas preguntas sobre el tiempo en vez de pensar en cosas importantes del mundo material, como por ejemplo, que estoy llegando tarde al trabajo? Y ahí llega la parte en que entendemos por qué somos filósofos baratos y frustrados: porque nos importa más lo material que la filosofía, porque nos importa más el tiempo en sí que una estúpida obsesión temporal generalizada.
El tiempo nos puede atormentar en diferentes niveles, dependiendo del tipo de persona que seamos. Para el tipo que llega tarde a la reunión de trabajo, el tiempo es dinero, por ejemplo. Para un artista, el tiempo es valioso, pero a veces le parece que no existe, tal vez no lo mide, o no le interesa (se tomará el tiempo necesario para lograr lo que quiere). Para un escritor, el tiempo es inspiración. Para una mujer soltera de 40 años, el tiempo es su peor enemigo…el tiempo nos tortura de diferentes formas. A veces pasa volando, y eso nos molesta, y a veces los minutos parecen horas, y eso también nos molesta. Nunca nos viene bien la forma en que pasa el tiempo. Porque por alguna extraña razón, cuando uno lo pasa bien, el tiempo pasa volando, y cuando uno lo está pasando mal, esos instantes se hacen eternos…algo que siempre me pareció ridículo, pero que es así, algo molesto y a la vez muy curioso…
Pocos son los que realmente saben disfrutar del tiempo. Es que es algo muy difícil. Ya de por sí nos cuesta disfrutar de cosas de las que estamos seguros que en algún momento van a terminar, más todavía de el tiempo de nuestras vidas, que está científicamente comprobado que es irrevocablemente finito. Y no hay con qué darle, nos vamos a morir. Y no sabemos disfrutar del tiempo que tenemos. Qué cagada, no? Creo que es una de las cagadas más grandes de nuestras cortas existencias.
Por eso, creo que hay que hacer un esfuerzo todos los días para aprender a disfrutar del tiempo. Pero realmente disfrutar del tiempo, y eso significa disfrutar simplemente y solamente de ESTO, el momento en que estoy ahora, sea lo que sea que esté haciendo, ya sea trabajando, estudiando, caminando por la calle una mañana de frío, bailando, cantando en la ducha, comiendo, riendo, dibujando, sacando fotos, mirando el techo, viajando, en el bondi lleno, vacío, escuchando música, solos, acompañados, con amigos, con familia, con novio o novia. Sí, es una idea muy quemada, muy trillada, archimencionada en todos lados y bastante cursi, pero aún así, creo que no es comprendida, y tal vez nunca lo sea. Tal vez nuestra mente no esté preparada para abstraerse del corto y mediano plazo, tal vez estemos condenados a vivir siempre medio pasito adelante del momento exacto en el que estamos. Mucha gente puede opinar que es la forma correcta de vivir (siempre un poquito adelante), pero yo no. Yo creo que el tiempo es tirano, y que este segundo no va a volver, pero que los segundos siguientes también van a venir sí o sí, no se pueden escapar, y que entonces no tiene sentido apretar el botón de fast forward. Apretemos play, seamos felices y listo.