"Para vos todo es pelotudo", me dice un amigo. No. Bueno sí, bueno no, no todo es pelotudo, lógicamente...pero por ahí parece que califico muchas cosas de "pelotudas" porque son cursis, o dramáticas, o tienen un tinte compasivo, etc. Odio la cursilería, el dramatismo, la compasión y lo que es peor, la autocompasión. Creo en que cada uno tiene la vida que quiere. Sin embargo, y aunque parezca contradictorio, también creo que uno no elige realmente, que se nos presentan una serie de opciones entre las q podemos elegir, pero son restringidas, es decir, nacemos en esta vida, y dentro de esta vida se nos van a presentar ocasiones en las q tendremos q tomar determinados caminos, pero siempre dentro de esta vida, no hay otra, y obviamente, no siempre tenemos la mejor de las suertes. A veces hay que convivir con ciertas cosas porque son las que, de alguna forma, construyen nuestra vida y, como los ladrillos de un edificio, le dan sus características particulares (hay cosas que son inevitables), pero dentro de las opciones que se presentan en cada experiencia de vida, sí somos libres, capaces y responsables de elegir. Nuestras elecciones también son ladrillos en ese edificio y nuestra forma de lidiar con lo inevitable o lo irreversible es nuestra responsabilidad, así como también aprender de nuestros errores y malas experiencias. Por eso no me va la compasión. Que no estoy de acuerdo con la compasión no significa que creo que hay que aplastar al otro, o que no hay que ayudar a un amigo, o que alguien se merece sufrir. Se confunde no ser compasivo con ser un insensible o un hijo de puta, pero a lo que me refiero con la no-compasión es a ser conciente de que las opciones existen siempre y que la capacidad y la responsabilidad de elegir la mejor entre las q disponemos está en cada uno de nosotros.
Y bueno sí, también hay cosas que me parecen pelotudas y punto, no hay vuelta que darle.