En un par de horas se pueden aprender muchas cosas. Por ejemplo, que el camino hacia el conocimiento de uno mismo corre en paralelo con el camino hacia el conocimiento del mundo. O que la experiencia de la vida en la etapa de madurez, o sea, entre el final de la adolescencia y el comienzo de la adultez, es la más enriquecedora y gratificante. O que a medida que uno va creciendo se da cuenta de que no todo ni todos son tan perfectos como uno creía, lo que puede ser un signo de madurez, pero al mismo tiempo se presenta cada vez en forma más frecuente el signo de inmadurez más grande: creerse perfecto uno mismo. O que la introspección debe ser cotidianta, porque eso es lo que nos conduce al verdadero crecimiento. O que crecimiento significa evolución, que significa madurez, que significa verdadera riqueza, que siginifca e implica ser mejor persona todos los días...
Sobran los dedos de una mano para enumerar a esas personas que nos hacen ver que en realidad no somos tan grandes, ni tan buenos, ni tan maduros, ni tan sabios como creíamos, y nos hacen dar cuenta el grado de indulgencia y conformidad con la que nos estamos autocontemplando.
Palo Santo Smell
Hace 2 años

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